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MESOPOTAMIA

INTRODUCCION

Comprende dos subregiones: la chaqueña y la mesopotámica.
La subregión chaqueña es una llanura boscosa plana y uniforme, con clima mayormente subtropical que va hasta el tropical.
La mesopotamia está rodeada por dos grandes y caudalosos ríos: el Paraná y el Uruguay, además de estar cruzada por muchos otros ríos y arroyos. Gran parte de la región es baja y pantanosa, al recibir un importante caudal de lluvia, y hacia el sur se hallan esteros y sierras bajas. Presenta, en la provincia de Misiones, formaciones rocosas que quiebran el cauce de ríos dando origen a saltos, rápidos y cataratas. Ejemplo espectacular de esto son las famosas Cataratas del Iguazú, declaradas Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad por la UNESCO, como así también los Saltos del Moconá.
Más al sur encontramos el litoral de las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fé, con numerosas playas, islas y sitios para la práctica de la natación, la pesca deportiva, con espectaculares ejemplares, y los deportes náuticos.
En ambas subregiones encontramos flora y fauna rica y variada, sobre todo en los sectores selváticos subtropicales protegidos de Misiones, y en los bosques y parques más templados de Corrientes y Entre Ríos, como en la reserva natural Esteros del Iberá.
También podemos disfrutar de fuentes termales en varias ciudades.

Epoca recomendada para visitarla: Otoño, invierno y primavera.

Actividades para realizar: trekking; rafting; cabalgatas; baños termales; pesca deportiva; paseos y actividades náuticas; avistaje de flora y fauna.


Cultura y economía (arquelogía / antropología)

Subregión Chaqueña
Los habitantes más destacados de la subregión, cuando comenzaron las colonizaciones españolas, eran los arawak-chané (se destacaban por la fabricación de mascaras), los chiriguanos (de origen guaraní, eran agricultores y alfareros), los wichis (llamados matacos por los españoles eran recolectores, cazadores y pescadores pacíficos, y se dedicaban por tejer bolsos y cestas de fibras vegetales), y los kom (denominados tobas por los españoles eran cazadores y recolectores, y se destacaban por sus armas, como la flecha, las boleadoras y la makana), todos ubicados en la zona del Chaco. Además se encontraban los abipones (cazadores expandidos también por el noroeste), que se establecían en Santa Fe, y los toconotes (hábiles cazadores) que se encontraban en Santiago del Estero.
La subregión chaqueña, ambiente único en el mundo por la clase de naturaleza que alberga, fue una zona habitada por indígenas, quienes le dieron el nombre al lugar, ya que Chaco deriva de la voz o dialecto quechua "Chacu" que significa "lugar de cacería".

Subregión Mesopotámica
En esta subregión se destacan los chanaes, que eran alfareros, cazadores, canoeros, pescadores, y que por influencia de los guaraníes llegaron a practicar la agricultura; y los guaraníes.
Estos últimos, provenientes de la selva amazónica, pertenecen a uno de los grupos étnicos y lingüísticos más arraigados que vivían en comunidad. Se destacaban por cultivar maíz, mandioca, zapallos y porotos, practicaban la alfarería fabricando cerámicas lisas y pintadas, también moldeaban recipientes para fermentar bebidas alcohólicas, y para ser utilizados como vasos y platos. La cercanía de los ríos que rodean esta pintoresca subregión motivaron a que construyeran canoas para navegarlos. Los guaraníes eran nómades y belicosos, conociendo perfectamente cada tramo de la selva. Eran buenos pescadores y cazadores, utilizando flechas de caña con diferentes puntas de madera, según lo que deseaban atrapar, ya sean peces, aves o mamíferos grandes. Las mujeres guaraníes eran muy laboriosas, atendían el cultivo como el maíz y mandioca, recolectaban los frutos, cuidaban a los hijos, cocinaban, tejían cestas de fibras vegetales, moldeaban vasijas de barro y transportaban todos los materiales y alimentos desde los campos de cultivo, ubicados en la selva, hasta la tekoa, que eran las aldeas guaraníes construidas cerca de algún río donde erigían sus casas comunales denominadas malocas. Cuando los campos de cultivo no eran aprovechables (luego de cinco años de explotación aproximadamente) toda la tekoa se trasladaba para instalarse en otro lugar estratégico.
Los indígenas habitaron el Alto Paraná hace más de 10.000 años. Los científicos denominaron a esta cultura, anterior a la guaraní, altoparanaense, y la caracterizaron mediante al hallazgo arqueológico de instrumentos de piedra o líticos.

Alimentación y Gastronomía
Los platos regionales son el yopará (guiso de porotos, maíz y mandioca); el chipá guazú (choclo rallado con leche cocido al horno envuelto en hojas); soó apua cuéra (pedazos de charque que se mezclan con queso, huevo, pan rallado y cebolla para cocinarlas en caldo) y los chipás (especie de torta de almidón de mandioca, harina de maíz y huevo que se cocinan la horno).
Los pescados forman parte de la alimentación básica en esta región. El dorado es muy apreciado para asarlo lentamente a la parrilla, el surubí (pseudoplatystoma sp) se lo fríe para culminar su cocinado con una salsa de tomate y hierbas, y al pejerrey (odontesthes bonariensis) que se lo conoce como gran paraná se lo utiliza en la alta cocina.
La yerba mate es una bebida de infusión utilizada por los guaraníes y que fue cultivada por los jesuitas a fines del siglo XVII, siendo difundida por todo el país y cultivada ampliamente en el nordeste.
El mate, además de ser una infusión, tiene carácter social porque cebarlo es un ritual que forma parte de la vida cotidiana. Para preparar el mate se colocan las hojas verdes, pudiéndose añadir hierbas medicinales y azúcar, en una calabaza curada o recipiente especial y se vierte encima agua caliente proveniente de un recipiente calentado al fuego denominado pava. La calabaza o recipiente se convida a cada participante en la ronda formada, los que beben a través de una bombilla generalmente metálica.
El alfajor santafesino es muy apreciado como postre: se trata de dos galletas de masa cocida con dulce de leche que une a ambas capas para finalmente cubrirlas con un baño de azúcar glaceado. Entre los productos regionales se destaca también en pastelería la conocida ensaimada rellena de crema pastelera, que se puede adquirir en casi todas las panaderías de la provincia de Santa Fe.

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